SOÑADORES:
Los soñadores se quiebran en fantasías,
distantes de la realidad,
mueren de hambre sin ceder
sus lugares de privilegio.
Lloran escondidos
ocultando su debilidad,
imaginando un mejor futuro
mejores vestimentas,
paisajes limpios de basura y perros vagos.
En la espera meditan
sobre su importancia social
desconociendo el absurdo
de cualquier existencia.
Espíritu lascivo,
vicioso de si mismo,
jactándose de una sensualidad inexistente.
A la hora de poner los pies en la tierra,
descubren que se mueve
y que si se mezcla con agua
se convierte en barro
y peces voladores.
Entonces se aferran a una nube
pero el cielo está repleto de humo,
partículas nocivas
y recuerdos desastrosos.
La incomprensión de sus pares
los empuja hacia el abismo,
arrogancia de quienes
ostentan la realidad
de sus oficios serviles,
la esclavitud humana
dispuesta a ofrecer
sus entrañas al sacrificio.
Los soñadores se quiebran,
buscando normalizar sus vidas,
igualarlas al resto,
imitando ademanes,
copiando frases amables y estructuradas,
a veces inclusive
se les ve agachar la cabeza.
Los soñadores se quiebran
en la vulgaridad diaria,
en esas bocas ignorantes
que predican dolor
entre garabatos e historias de violencia
malos tratos y estridencias,
en esperas interminables.
Los soñadores se quiebran y divagan
dejándose llevar
por una belleza transformadora
descuadrando espacios y rostros,
retocando murallas
con extraños graffitis.
Se quiebran y no hay como unir las partes.
Se convierten en nuevos aspirantes
a un grito desgarrado e inútil
en medio de la sagrada pobreza.